
Dos horas de espera y una noticia que lo cambió todo
Después de casi dos horas sentada en la sala del hospital, una de las gerentes de la institución me hizo pasar a su oficina. Su rostro anticipaba que las palabras que estaba por escuchar no serían fáciles. Y no lo fueron.
«Se cometió un error grave la noche en que usted dio a luz», me dijo, mientras deslizaba sobre el escritorio una ficha médica registrada apenas unas horas después del parto. En el documento se leía con claridad una frase que me hizo temblar: «Transferido a la unidad de cuidados intensivos neonatales».
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