Una lección inesperada
Lo que aprendí esa mañana fue mucho más que la identificación de un insecto. Descubrí que muchas de nuestras reacciones más intensas nacen del desconocimiento. Aquellas criaturas eran seres diminutos ocultos bajo la superficie de la vida cotidiana, aterradoras únicamente porque yo no entendía lo que estaba viendo. Una vez que supe qué eran, dejaron de ser un monstruo para convertirse en simplemente otra parte silenciosa de la naturaleza que rodea mi hogar.

A veces, el miedo se disuelve con una respuesta sencilla. Y en este caso, la respuesta llegó justo a tiempo para devolverme la tranquilidad.

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