Sobre el caso de doña María Branyas:
Un estudio del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras analizó a fondo el cuerpo de María Branyas, la mujer española que llegó a la increíble edad de 117 años con una salud de roble, sin padecer cáncer, demencia y superando incluso el covid.

El equipo médico descubrió una mezcla bastante curiosa: su cuerpo no se mantuvo joven en general, sino que combinaba señales de envejecimiento muy avanzado con defensas biológicas extraordinarias:
Lo que la mantenía al tiro (longevidad sana): Tenía genes protectores para el corazón y el cerebro, una microbiota intestinal tan sana como la de una niña chiquita y una edad biológica calculada en 17 años menos de los que marcaba el calendario.

El desgaste natural (envejecimiento extremo): Al mismo tiempo, sus cromosomas tenían los telómeros cortísimos, su sistema de defensas mostraba inflamación constante y sus linfocitos B ya estaban bastante traqueteados por los años.
En pocas palabras, los investigadores concluyeron que llegar a ser supercentenario no significa que el cuerpo no envejezca, sino que tiene un escudo genético clave que frena las enfermedades mortales mientras el resto del organismo sigue su curso natural.