
suficiente.
—Entonces pregúntale por qué estaba atada.
Elías miró a Hannah.
Ella estaba llorando.
—Porque encontré los documentos.
Silas perdió la sonrisa.
Hannah señaló una tabla suelta del suelo.
—Debajo.
Elías levantó la madera.
Encontró una caja metálica.
Dentro había escrituras, certificados y cartas.
El rancho Miller no pertenecía a Silas.
Había pertenecido al esposo de Hannah, Thomas.
Y tras su muerte debía pasar legalmente a ella.
—Thomas no murió al caer del caballo —dijo Hannah—. Silas lo mató porque descubrió que estaba vendiendo tierras que no eran suyas.
Silas dio un paso.
Elías amartilló el rifle.
—Te advertí.
Entonces Hannah sacó otro documento.
—Esto era lo que realmente buscaba.
Era un certificado médico.
Elías apenas entendió su importancia hasta leer una palabra.
EMBARAZO.
Miró a Hannah.
Ella colocó ambas manos sobre su vientre.
—Estoy embarazada.
El rostro de Silas se endureció.
—Ese niño heredará todo.
Elías comprendió.
No habían
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