
Durante esos momentos, imaginábamos cómo sería la serie en ese instante. Pensaba en nuestras manitas, en mi perspectiva y en lo que sentí cuando por fin pude sostenerla.
Pero al final del día, no me pareció que hubiera sido como lo había imaginado.
Sentirme como en casa en el hospital, con la pequeña entre mis brazos, fue una mezcla de alegría, emoción y responsabilidad. Ella puede aprender todo sobre el mundo y lo ha observado con inmensa curiosidad.
El sonido de la foto fue totalmente emotivo.
En ese instante comprendí que Nadie tenía que explicarlo de antemano: convertirse en padre no significaba simplemente tener un hijo. Descubriré que, a partir de ese momento, una parte de tu corazón sobrevivirá si mueres.
El bebé siempre está tranquilo y las máquinas del hospital funcionan de forma independiente.
De ahora en adelante, solo tomaremos una foto del padre con el nacimiento de su hijo.
Para él, era el comienzo de una nueva vida.
Unos años después, una vez que hayas visto la imagen que tienes, anota exactamente lo que pensaste cuando la viste por primera vez:
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