
dijo Abril desde el piso.
Su voz era débil, pero clara.
Graciela bajó la mirada hacia ella.
Abril continuó.
—Y tú acabas de gritar que la que debía caer era Valeria.
Julián volvió a mirar el recipiente negro.Pedir Cajas
Valeria notó el movimiento.
—Ni lo intentes.
Él dejó el envase donde estaba, pero solo porque ya todos entendían por qué quería llevárselo.
Abril cerró los ojos unos segundos y respiró despacio.
Cuando volvió a hablar, ya no miró a Valeria.
Miró a su madre.
—Yo tenía miedo de decir lo de papá.
Graciela negó con la cabeza.
—Basta.Ver Canastillas
—Me dijiste que había sido un accidente.
—Lo fue.
—Me dijiste que yo había imaginado lo que vi.
Julián dio un paso hacia su hermana.
—Abril, no hables hasta que te revisen.
Ella soltó una carcajada dolorosa.
—Qué considerado te volviste.
Julián endureció la mandíbula.
Abril señaló apenas con los dedoshacia el recipiente.
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