QUITO, Ecuador. — Gran conmoción e indignación se vive en Ecuador tras confirmarse el hallazgo sin vida del sacerdote católico Enrique Fabián Arcos Sevilla, de 53 años, quien había sido reportado como desaparecido desde hace varios días tras salir de su domicilio en la provincia de Tungurahua.
De acuerdo con los reportes de las autoridades y la Policía Nacional, el cuerpo del clérigo fue localizado en una zona despoblada del cantón Salcedo, en la provincia de Cotopaxi. Los primeros peritajes revelaron evidentes huellas de violencia, por lo que la Fiscalía General del Estado abrió de inmediato una carpeta de investigación por el delito de homicidio.
El vehículo en el que se transportaba el padre Arcos fue hallado desmantelado en otro punto, lo que refuerza las líneas de investigación sobre un posible asalto o un ataque directo en medio de la severa crisis de inseguridad que azota a varias regiones del país sudamericano.
La Conferencia Episcopal Ecuatoriana y la Diócesis de Ambato emitieron un comunicado condenando enérgicamente el crimen:
“Nos unimos en oración por el eterno descanso de nuestro hermano sacerdote y exigimos a las autoridades que se esclarezcan los hechos de manera pronta y expedita, para que este cobarde acto no quede impune.”
Vecinos y feligreses que conocían al padre Arcos lo recuerdan como un hombre entregado a su comunidad y de trato bondadoso, por lo que colectivos ciudadanos ya han convocado a vigilias pacíficas para exigir un alto a la violencia. Las autoridades continúan con los operativos para dar con el paradero de los responsables.