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Lo que debía ser una guardia médica tranquila terminó convirtiéndose en el momento más surrealista y cómico del año en la sala de urgencias. Un joven de 25 años llegó al hospital en silla de ruedas, sin camisa, agarrándose la enorme panza y haciendo ejercicios de respiración como si estuviera a punto de dar a luz en medio del pasillo.
Según testigos que no podían creer lo que veían, el hombre entró exigiendo a gritos que lo pasaran directo a la sala de maternidad y que le pusieran la epidural de inmediato. Aseguraba que hacía unos meses había decidido cambiar de género identificándose como mujer y que, tras subir varios kilos y sentir “pataditas” y retorcijones toda la noche, estaba completamente seguro de que había quedado embarazado por un “milagro de la naturaleza”.En la imagen que ya le dio la vuelta al internet, se puede ver al joven sentado en la camilla médica, sudando frío, sujetándose con fuerza de los barandales y soplando con la boca abierta cada vez que le daba un supuesto “dolor de parto”, mientras las enfermeras hacían un esfuerzo sobrehumano para no soltar la carcajada frente a él.
Para calmarlo y evitar un escándalo mayor, el médico de guardia decidió seguirle la corriente y le realizó un ultrasonido abdominal frente a sus familiares. El joven ya hasta tenía pensado el nombre de la criatura, pero cuando el doctor pasó el aparato por aquella barriga gigante e inflamada, la realidad salió a la luz.
El médico se quitó los lentes, suspiró profundo y le dio la noticia que rompió toda la tensión del cuarto:—“Amigo, te tengo dos noticias: la primera es que biológicamente te faltan varias piezas de fábrica para poder embarazarte, por más que te sientas mamá. Y la segunda es que lo que tienes ahí adentro moviéndose no es ningún bebé… ¡son tres kilos de tacos al pastor atorados, seis cervezas bien frías del fin de semana y unos gases acumulados que están a punto de romper la barrera del sonido!”Resulta que las supuestas “contracciones de parto” no eran más que un severo cuadro de estreñimiento mezclado con una indigestión brutal y colitis nerviosa por haberse comido una olla entera de frijoles con chicharrón la noche anterior. Las “pataditas del bebé” eran simples espasmos intestinales buscando una salida de emergencia.En lugar de llevarlo al quirófano para una cesárea, las enfermeras le dieron un potente laxante, dos pastillas para los gases y lo mandaron directo al baño del pasillo. Quince minutos después, el joven “dio a luz” con éxito, salió con la panza desinflada a la mitad y tan avergonzado que pidió su alta voluntaria para irse corriendo a su casa sin mirar a nadie a la cara.El video del momento se volvió viral al instante con la pregunta “¿Cuántos meses de embarazo creen que tenga?”, generando miles de comentarios de usuarios que aseguran que, si de panzas inflamadas se trata, la mitad de los hombres después de los 30 ya estarían esperando gemelos