El rostro de Julian cambió.

No había grabación de la noche anterior.

Brianna había desactivado la cámara meses atrás diciendo que fallaba.

Pero Austin había revisado la cuenta.

Había encontrado registros antiguos.

Julian entrando.

Julian saliendo.

Una vez a las once de la noche.

Otra a las dos de la madrugada.

Siempre durante los viajes de Austin.

—¿Cuánto tiempo? —preguntó la madre de Brianna.

Ella empezó a llorar.

—No es lo que parece.

Austin soltó una risa breve.

—Esa frase debería estar prohibida.

Julian intervino.

—Esto es asunto matrimonial. Yo me voy.

—Todavía no.

Austin sacó otro sobre.

—Encontré algo más.

Aquella mañana había llamado a su abogado.

Después al banco.

Había descubierto movimientos desde una línea de crédito conjunta que él nunca había autorizado.

No cantidades enormes.

Precisamente por eso no las había notado.

Doce mil.

Dieciocho mil.

Veinticinco mil.

Pagos a una consultora llamada North Vale Advisory.

Julian
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