Amor de madre: Se muda al asilo a los 98 años para cuidar a su “bebé” de 80
Esta es la historia de Ada Keating, una abuelita que nos enseñó que una madre nunca deja de serlo, sin importar cuántos años pasen.
El sacrificio: Su hijo mayor, Tom, se tuvo que mudar a un asilo porque necesitaba cuidados especiales. Pero Ada no aguantó estar lejos de él y, a sus 98 años, ¡decidió mudarse también al asilo para estar a su lado!
La rutina: Ahora se la pasan juntos todo el día. Ada todavía lo regaña si se porta mal y le da las “buenas noches” en su cuarto cada día, tal como hacía cuando era niño.
El mensaje: Como dice Ada: “Nunca dejas de ser mamá”. El personal del asilo dice que es increíble ver cómo se cuidan el uno al otro; ella lo busca siempre para jugar cartas o platicar.