El flujo vaginal varía según el ciclo, pero ciertos cambios alertan sobre una posible infección:
Blanco grumoso: Suele ser candidiasis (hongos); suele causar mucha picazón.
Amarillo o verdoso: Puede indicar infección bacteriana o una ITS.
Grisáceo con mal olor: Señal de vaginosis bacteriana (desequilibrio de bacterias).
Marrón o con sangre: Puede ser parte del ciclo, pero fuera de tiempo debe revisarse.
¿Qué hacer?
No te automediques: No uses cremas ni duchas vaginales sin diagnóstico.
Observa: ¿Tienes ardor, picazón o mal olor?
Consulta al médico: Es necesario un examen para saber si requieres antibióticos o antifúngicos.
💡 Regla de oro: Si el flujo es inusual, huele mal o te causa molestias, ve al ginecólogo. Es la única forma segura de tratarlo.