Con el tiempo o al bajar de peso, la piel pierde colágeno y se cuelga. No necesitas cirugías caras; puedes recuperar la firmeza con estos hábitos diarios:
Nutrición “cazadora” de colágeno: Come alimentos ricos en vitamina C (cítricos), antioxidantes (frutos rojos) y proteínas magras. Son los bloques que tu cuerpo usa para reparar la piel.
Fuerza en el gimnasio: El ejercicio de cardio baja de peso, pero el entrenamiento de fuerza (pesas o lagartijas) llena el vacío debajo de la piel con músculo firme.
Hidratación al máximo: Toma suficiente agua para mantener las células llenas y elásticas. Además, usa cremas con coenzima Q10, retinol o ácido hialurónico.
Masajes y duchas frías: Masajear la zona con aceites naturales (como el de almendras) estimula la circulación. Terminar tu baño con agua fría ayuda a tensar la piel en corto.