El derrame cerebral o ACV pasa cuando la sangre deja de llegar al cerebro por culpa de un coágulo o porque se rompe una arteria. Aunque parece que llega de la nada, a veces el cuerpo avisa días antes con pequeños sustos llamados “ataques isquémicos transitorios”.
Aquí las señales de alerta a las que debes tenerles un buen de respeto:
Medio cuerpo débil: Sentir adormecimiento o perder la fuerza en la cara, un brazo o una pierna, pero solo de un lado del cuerpo.
Trabas al hablar: Empezar a hablar raro, arrastrar las palabras o de plano no entender lo que te están diciendo.
Mareos y balanceo: Perder el equilibrio de repente, no poder caminar bien o sentir falta de coordinación.
Dolor de cabeza perrón: Un dolor de cabeza brutal que llega de golpe, diferente a los normales, y que puede venir con náuseas o confusión.
Problemas en los ojos: Que se te nuble la vista de repente o dejes de ver bien con uno o ambos ojos.