Cuando a un lomito le llega su hora, su cuerpo se debilita, pero el lazo con su familia se vuelve más intenso. Reconocer las señales te ayuda a darle paz en sus últimos días.
Las señales más comunes:
Se aísla o busca más apego: Algunos buscan rincones oscuros y silenciosos por puro instinto de protección; otros no se te despegan, te siguen a todos lados y te miran fijo con mucho amor [cite: Uno de los cambios más frecuentes es la necesidad de apartarse., Algunos perros buscan rincones silenciosos, se esconden debajo de muebles…, En otros casos ocurre lo contrario. En vez de aislarse, el perro necesita estar más cerca de su tutor., Puede seguirlo por la casa, acostarse junto a sus pies…, Asimismo, algunos cuidadores relatan que su mascota los observa fijamente durante largos momentos.].
Ya no tiene energía: Pierde el interés por jugar, pasear y comer, y se la pasa durmiendo.
Cambios físicos: Su respiración se vuelve lenta o agitada, le cuesta levantarse, se desorienta o pierde el control para ir al baño.
¿Cómo apapacharlo al final?
Háblarle suavecito, acarícialo si le gusta y mantén su camita bien cómoda y limpia en un lugar sin ruidos.
No lo obligues a comer ni a pararse; respeta sus tiempos.
Ve de la mano con el veterinario para evitar que tenga dolores.