El huevo ha pasado de ser el “enemigo de las arterias” a un superalimento, lo que ha causado mucha confusión. La ciencia nos dice qué es verdad y qué es mentira:
Mito 1: Comer huevo diario sube el colesterol.
La Realidad: ¡Falso! Aunque la yema tiene colesterol, este no afecta directamente al colesterol de la sangre [cite: Es cierto que la yema de un huevo mediano contiene alrededor de 185 a 200 miligramos de colesterol., Sin embargo, la ciencia cardiovascular ha demostrado que el colesterol presente en los alimentos no tiene un impacto directo ni significativo en el colesterol de la sangre…]. El hígado regula su propia producción cuando comes huevo. Lo que sí lo sube son las grasas trans y saturadas de la comida chatarra.
Mito 2: Hay que tirar la yema y comer solo las claras.
La Realidad: Al revés, ¡te estás tirando lo mejor! La clara es pura agua y proteína, pero en la yema está todo el tesoro nutricional: vitaminas (A, D, E y K), grasas buenas, antioxidantes para los ojos (luteína y zeaxantina) y colina para el cerebro y la memoria [cite: En la yema se concentran las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), grasas saludables…, y antioxidantes cruciales como la luteína y la zeaxantina, que protegen la salud visual…, Además, la yema es una de las fuentes más ricas del planeta en colina, un nutriente esencial para el correcto funcionamiento del cerebro, la memoria…].
Mito 3: El huevo marrón es más nutritivo que el blanco.
La Realidad: Para nada, el color de la cáscara no cambia ni el valor nutritivo ni el sabor. El color depende puramente de la raza de la gallina. Lo que de verdad importa para sus nutrientes es qué tan bien alimentada esté la gallina.