Cruzar el Atlántico de noche no es por miedo o seguridad, sino por una estrategia multimillonaria de eficiencia y dinero armada por las aerolíneas.
Las 3 razones principales:
El pasajero de negocios (el que más paga): Los viajeros de clase ejecutiva y primera clase representan más de la mitad de las ganancias de un vuelo. Ellos no quieren perder un día de trabajo viajando; prefieren salir de noche desde América, dormir en el avión y aterrizar temprano en Europa listos para sus juntas.
Evitar gastos extra: Si el vuelo fuera de día, el pasajero llegaría de noche a Europa, teniendo que pagar una noche de hotel extra inmediatamente y perdiendo tiempo para recuperarse del jet lag.
Los aviones no pueden parar: Un Boeing 787 o 777 cuesta millones de dólares, y tenerlo estacionado es perder dinero. El negocio redondo de las aerolíneas es este ciclo sin fin: el avión vuela de noche hacia Europa, se queda unas horas en tierra para limpieza, y regresa de día hacia América. Así se mantiene activo casi las 24 horas.