A mediados de la década de 1950, la música dejó de ser solo algo que se escuchaba para convertirse en un sentimiento profundo que definió a toda una generación.
Los reyes del romance y la elegancia:
Elvis Presley (Love Me Tender): Mostró su lado más tierno y vulnerable alejándose del rock.
The Platters (Only You) y Paul Anka (Put Your Head on My Shoulder): Los himnos oficiales del amor juvenil e inocente.
Frank Sinatra (I’ve Got You Under My Skin) y Nat King Cole (Unforgettable): Aportaron la máxima sofisticación, elegancia y madurez al cantarle al amor eterno.
Patti Page (Tennessee Waltz): Una joya nostálgica sobre el desamor.
Los revolucionarios del ritmo y la energía:
Elvis Presley (Jailhouse Rock): Un fenómeno cultural total que cambió el entretenimiento para siempre.
Little Richard (Tutti Frutti) y Jerry Lee Lewis (Great Balls of Fire): Rompieron las reglas con pura energía explosiva, ruidosa y libre.
Chuck Berry (Johnny B. Goode) y Buddy Holly (Peggy Sue): Himnos de ambición, juventud y pasión honesta.
Ray Charles (I Got a Woman): Hizo historia fusionando el gospel, el blues y el R&B.
Fats Domino (Blueberry Hill): El toque perfecto de calidez y nostalgia.
Ritchie Valens (La Bamba): Con solo 17 años, metió el orgullo y las raíces latinas en el mapa mundial del rock.