
puerta
Cerraduras y cerrajeros
Abuso de sustancias
Vertió un líquido oscuro en un vaso y lo empujó hacia mí sobre la mesa de la cocina.
Bebidas
—Bebe.
Lo olí y enseguida me aparté.
Era amargo y olía a medicamento.
—¿Qué es esto?
—No necesitas saberlo.
—No voy a beber algo si ni siquiera sé qué es.
Abusode sustancias
Richard se recostó en la silla.
Romance
—Entonces no lo hagas. Ya sé que tienes demasiado miedo.
Así era exactamente como me controlaba.
Sabía que odiaba que me llamaran débil.
Agarré el vaso, lo miré directamente a los ojos y me lo bebí de un solo trago.
El sabor amargo me quemó la lengua.
Richard observó mi garganta hasta asegurarse de que había tragado todo.
Y entonces, durante apenas un segundo, su expresión cambió.
Salud
En aquel momento pensé que era satisfacción.
Ahora sé que era otra cosa.
Desde aquella noche, ocurrió todos los días exactamente a las nueve.
Richard servía el líquido, lo colocaba delante de mí y observaba.
Si me negaba, se volvía cruel.—Vamos, Anna. Demuestra otra vez lo débil que eres.
Centros hospitalarios y de tratamiento
Y cada vez me enfurecía lo suficiente como para beberlo solo para llevarle la contraria.
Él sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Pero entonces empezaron a ocurrir cosas que realmente me asustaron.
Richard guardaba la botella bajo llave durante el día.
Se negaba a decirme de dónde provenía.
Muerte y tragedia
Una vez, nuestra hija Claire intentó cogerla y Richard prácticamente se la arrancó de las manos.
—¡NO VUELVAS A TOCAR ESTO NUNCA!
Claire dio un salto hacia atrás.
Yo lo miré.
—¿Por qué ella no puede tocarla?—Vamos, Anna. Demuestra otra vez lo débil que eres.
Centros hospitalarios y de tratamiento
Y cada vez me enfurecía lo suficiente como para beberlo solo para llevarle la contraria.
Él sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Pero entonces empezaron a ocurrir cosas que realmente me asustaron.
Richard guardaba la botella bajo llave durante el día.
Se negaba a decirme de dónde provenía.
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