
EL TRATO
Una noche, los hombres de Don Baste llegaron a casa de Clara.
“Paga la deuda o irás a la cárcel”, amenazaron a su padre.
—¡No tenemos dinero! —gritó su padre.
“¡Entonces te daré a mi hija! ¡Clara! ¡Es joven, hermosa y trabajadora! ¡Cásate con ella, Don Baste, tómala a cambio de mi deuda!”
Los ojos de Clara se abrieron de terror.
“¡¿Papá?! ¡¿Me estás vendiendo?!”
Pero Clara no tuvo otra opción.
Para salvar la vida de su padre, aceptó casarse con el hombre al que todos temían.
LA BODA
El día de la boda, los invitados no paraban de susurrar.
Clara, radiante con su vestido de novia, lucía serena y serena junto a Don Baste, empapado en sudor, jadeando y con una mancha de espaguetis en el esmoquin.
—Pobre chica —susurró alguien.
“Solo le interesa el dinero.”
“Debe de estar asqueada ante la idea de compartir cama con él.”
Clara lo oyó todo.
Pero ella alzó la barbilla con orgullo.
Sacó un pañuelo y con delicadeza le secó el sudor de la frente a Don Baste.
—¿Te encuentras bien, Don Baste? —preguntó ella en voz baja.
¿Quieres un poco de agua?
Don Baste se quedó congelado.
Esperaba sentir repulsión, pero en cambio, vio compasión.
Cuidado.
—Agua —susurró.
Durante toda la ceremonia, Clara permaneció a su lado.
Cuando llegó el momento de las fotos, ella no se apartó.
Ella le tomó la mano: grande, áspera y temblorosa.
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