La miré.

Estaba aterrorizada.

No por el hospital.

No por el tratamiento.

Salud
Por él.

Eso me lo dijo todo.

El teléfono volvió a sonar.

Esta vez, contesté.

“¿Dónde estás?”, exigió Marcus.

Su voz estaba tensa.

“En el hospital.”

Silencio.

Entonces:

“¿Por qué?”

Casi me reí.

“¿Por qué crees?”

Centros hospitalarios y de tratamiento
Otro silencio.

Esta vez más largo.

Entonces su voz cambió.

Suave.

Cuidadosa.

“Escucha, puedo explicarlo.”

Me levanté y caminé hacia una esquina de la habitación.

“No. No puedes.”

“Fue un accidente.”

“Empujaste a una chica de quince años contra una cómoda.”

“¡Apenas la toqué!”

Miré a Lily.

Ella me observaba.

“La dejaste con dolor toda la noche.”
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