
Y era evidente que estaba embarazada.
Daniel la rodeaba con el brazo por los hombros.
Observé la foto.
Luego a mi marido.
Después a Evan.
Había algo extrañamente familiar en los rasgos del adolescente.
Sentí un nudo en el estómago.
—¿Quién es ella?
Daniel tragó saliva.
—Se llamaba Claire.
Evan habló en voz baja.
—Era mi madre.
Miré de él a Daniel.
Una pregunta acudió de inmediato a mi mente.
—Daniel… ¿es Evan tu hijo?
Daniel parecía sinceramente atónito.
—¿Qué? No.
Su respuesta debería haberme tranquilizado.
En cambio, creó un misterio aún mayor.
Si Evan no era hijo de Daniel, ¿por qué mi marido había reaccionado con tanta intensidad en cuanto lo vio?
—Entonces explica lo de la foto.
Daniel se frotó la frente.
—Claire y yo éramos amigos.
Evan asintió.
—Mi madre nunca dijo que hubieran estado juntos.
Lo miré.
—Entonces, ¿por qué trajiste esto?
Su expresión se suavizó.
—Perdí a mi madre el año pasado.
Se hizo el silencio en la habitación.
—Lo siento —dije.
Él asintió.
—Mi padrastro y yo estábamos revisando algunas de sus cosas después de aquello. Encontré varias fotografías antiguas. El nombre de Daniel estaba escrito al dorso de esta.
Maya se acercó a él.
—Me enseñó la foto hace unas semanas. Reconocí a papá.
Evan miró directamente a Daniel.
—Mi madre también escribió en unas cartas antiguas que nunca habría podido hacer «aquello» sin ti.
Hizo una pausa.
—Quiero saber a qué se refería.
Daniel se sentó lentamente.
Me crucé de brazos.
—Entonces creo que es hora de que des una explicación.
Se quedó mirando la mesa un momento.
—Claire y yo nos conocimos a través de Mark.
Me quedé paralizada.
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