Rosa María Andrade fue señalada en portadas y noticieros tras aparecer en un acta civil que la mostraba casada con su propio hijo. El caso generó indignación nacional, pero con el tiempo salió a la luz otro contexto.
Madre soltera desde joven, crió a su hijo sin apoyo y, temiendo que fuera manipulado por terceros, firmó —según su versión— un trámite que creyó era de tutela legal. Por negligencia y fallas administrativas, el documento quedó registrado como matrimonio. La unión fue anulada semanas después.
El escándalo la marcó públicamente, aunque años más tarde llevó una vida discreta dedicada al trabajo comunitario. Un caso donde el titular fue más fuerte que la explicación.