Especialistas en salud han alertado que el consumo excesivo de carne roja y procesada puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y ciertos tipos de cáncer. Según nutricionistas, ingerir grandes cantidades de este tipo de carne de forma frecuente también puede contribuir a niveles altos de colesterol y problemas metabólicos.
Los expertos recomiendan moderar las porciones, elegir cortes magros y combinar la dieta con más verduras, legumbres y pescado. También aconsejan métodos de cocción más saludables, como al horno o a la plancha, en lugar de frituras.
La clave, señalan, no es eliminarla por completo, sino mantener un consumo equilibrado dentro de una dieta variada.