En la era de la inteligencia artificial, las estafas telefónicas se volvieron más peligrosas: con solo grabar tu voz, delincuentes pueden clonarla y usarla para fraudes, robos de identidad o autorizaciones bancarias falsas.
Palabras simples como “sí” pueden ser manipuladas en el llamado “fraude del sí”, donde editan tu respuesta para simular tu consentimiento. Incluso saludos como “hola” o “aló” pueden confirmar que tu número está activo y que tu voz es válida para futuros engaños.
Para protegerte, evitá responder afirmativamente a desconocidos, confirmá siempre quién llama, no brindes datos personales y cortá la comunicación si algo parece sospechoso. En muchos casos, el silencio y la prudencia son la mejor defensa.