Si has notado tus dientes más amarillos, sensibles o frágiles, no siempre es culpa del café o del cepillado. En algunos casos poco comunes, el problema empieza desde el desarrollo del esmalte.
Una de las causas puede ser la Amelogénesis Imperfecta (AI), una condición genética que afecta la formación del esmalte, la capa dura que protege los dientes. Cuando el esmalte no se forma bien, los dientes pueden verse manchados, débiles, con hoyuelos o más pequeños de lo normal.
El esmalte es la sustancia más dura del cuerpo, pero en personas con AI puede ser demasiado delgado o blando. Esto provoca sensibilidad al frío, calor o alimentos dulces. Puede afectar tanto dientes de leche como permanentes y no se corrige solo con blanqueamientos.
El diagnóstico se hace con revisión dental y radiografías. Aunque no tiene cura, existen tratamientos como coronas, carillas y productos especiales para proteger los dientes.
Con atención temprana y cuidado adecuado, las personas con esta condición pueden mantener una sonrisa sana y segura. 😁