La famosa modelo que se inyectó aceite en el rostro, mira como lucía antes

Una exmodelo surcoreana, Hang Mioku, se convirtió en un caso impactante tras desarrollar una fuerte adicción a las cirugías plásticas.

Todo comenzó a los 28 años, cuando se sometió a su primera operación en Japón. Con el tiempo pasó más de 20 veces por el quirófano, pero nunca quedó satisfecha. A pesar de que médicos le advirtieron que dejara de operarse, continuó obsesionada con cambiar su rostro.
Al no encontrar quién la operara, tomó una decisión extrema: se inyectó silicona industrial y hasta aceite de cocina en la cara, lo que la dejó gravemente desfigurada. Su caso se hizo famoso en Corea del Sur y, gracias a la ayuda del público, pudo someterse a varias cirugías reconstructivas para retirar parte de las sustancias.
Hoy, aunque su aspecto ha mejorado, aún vive con secuelas físicas y emocionales. Su historia es un fuerte ejemplo de los riesgos de la adicción a las cirugías estéticas y de cómo la dismorfia corporal puede llevar a consecuencias devastadoras.

Related Posts

En mi primer día como directora ejecutiva, la secretaria de mi esposo me llamó becaria. Al atardecer, descubrí que la empresa —y mi matrimonio— se habían construido sobre una mentira.

La primera persona que me insultó en mi primer día como directora ejecutiva fue la secretaria de mi marido. Se quedó de pie frente al ascensor ejecutivo,…

“Medio hermano.” Eleanor había dado a luz a una hija a los diecinueve años, mucho antes de casarse con un miembro de la familia Shiao. La niña…

La voz de Shiaoza ya no era la del tipo intocable que se creía el mero mero de todo el edificio. Se le quebró machin, dejándole salir…

Mi hermana se paseaba en toalla frente a mi esposo y decía que era “una prueba”: hasta que él le respondió con su propia prueba

Joaquín miró la alacena. Después miró a Brenda. Luego tomó su taza de café, se levantó y salió de la cocina sin decir una palabra. Mi hermana…

—Quédate el tiempo que necesites —le dije. Joaquín no hizo cuentas ni se quejó por perder el cuarto de visitas. Simplemente subió la maleta. Así es él….

—Ahí está. ¿Contenta? —Encantada. El cuarto de Mariela Esa tarde fuimos a ver el cuarto. La dueña era Mariela, una diseñadora gráfica de la edad de Brenda…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *