Con el paso de los años, el cuerpo femenino atraviesa transformaciones naturales, especialmente después de la menopausia. La disminución de los niveles de estrógeno puede provocar cambios en la vagina, como mayor sequedad, menor elasticidad y sensibilidad distinta a la de etapas anteriores.
Especialistas señalan que estos cambios son completamente normales y forman parte del envejecimiento. Sin embargo, pueden generar molestias durante las relaciones íntimas o aumentar la predisposición a irritaciones si no se toman ciertas precauciones.
Los médicos recomiendan mantener controles ginecológicos regulares, usar productos hidratantes específicos si es necesario y consultar a un profesional ante cualquier síntoma incómodo. La información y el cuidado adecuado son clave para mantener la salud íntima en todas las etapas de la vida.