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Las personas nacidas entre 1980 y 1999 crecieron en una época de grandes cambios, entre el mundo analógico y el digital. Esto los hizo más sensibles, reflexivos y con una fuerte necesidad de encontrar sentido en la vida, no simplemente estabilidad o éxito superficial.
Desde la psicología profunda, no se trata de rebeldía sin razón, sino de una búsqueda interior auténtica. Cuando esta sensibilidad no es comprendida, pueden aparecer ansiedad, vacío emocional o sensación de no pertenecer, incluso cuando todo parece estar bien. Con apoyo, escucha y comprensión, esta generación puede transformar su sensibilidad en una gran fortaleza y construir una vida con verdadero significado.