Kim Erick Smith asegura que el cuerpo de su hijo, Christopher Todd Erick, fallecido en 2012, podría haber sido utilizado en la exhibición anatómica Real Bodies sin autorización familiar.
La mujer afirma haber reconocido características físicas muy específicas, como una fractura en el cráneo, y sospecha que un tatuaje habría sido removido para evitar la identificación. Por ello, exige una prueba de ADN para confirmar si el cuerpo exhibido pertenece realmente a su hijo.
El caso ha reabierto el debate sobre la transparencia y el consentimiento en el uso de restos humanos para exhibiciones públicas.