Muchas abuelas paternas pierden contacto con sus nietos no por falta de amor, sino por factores familiares y cotidianos. En muchas familias, la madre organiza la rutina de los hijos, por lo que la relación con la abuela materna suele ser más frecuente. Además, diferencias entre adultos, divorcios, distancia geográfica y horarios complicados pueden reducir las visitas y el contacto.
También han cambiado las dinámicas familiares: hoy las relaciones se construyen más a través de acuerdos y tiempo compartido que por roles tradicionales.
Aun así, el vínculo puede mantenerse fuerte con pequeños esfuerzos como llamadas, videollamadas, visitas periódicas y actividades especiales juntos. La distancia no siempre significa falta de cariño, sino cambios en la organización familiar.