Detectar una mentira no siempre depende de los gestos. Expertos afirman que las preguntas correctas pueden revelar más que el lenguaje corporal.
Una técnica útil es pedir que la persona cuente la historia en orden inverso. Quien dice la verdad suele recordar mejor los hechos, mientras que quien miente puede confundirse o contradecirse.
Otra pregunta clave es pedir detalles específicos e inesperados. Las personas honestas suelen recordar más elementos del contexto, mientras que quienes mienten responden de forma más limitada.
Aunque estas técnicas no garantizan descubrir la verdad absoluta, sí ayudan a detectar posibles inconsistencias en un relato.