¡Qué onda! Aquí te va el resumen bien “mexa”, directo y al grano, para que sepas qué transa con tus uñas:
El chisme de las uñas: No son solo para verse bien, son el chivato de tu cuerpo. Si cambian, algo anda mal adentro.
Rayas paradas (verticales): Casi siempre es por la edad o porque están bien secas. Pero ojo, si salen de repente, te faltan vitaminas o hierro. ¡Échale más ganitas a la comida!
Rayas acostadas (horizontales): Estas sí están de cuidado. Puede ser por una calentura fuerte que tuviste, broncas de azúcar (diabetes) o que te faltan minerales. Si las ves seguido, ve con el médico.
Rayas negras: ¡Aguas! Si no te diste un santo madrazo, corre con el dermatólogo. Podría ser algo gacho como cáncer de piel. Con esto no se juega.
Uñas quebradizas: Te falta colágeno o traes broncas con la tiroides. Ponles aceite de oliva y usa guantes cuando laves los trastes para que no se te arruinen con tanto químico.