El susto: Mientras limpiaba el cuarto de su hijo, un padre encontró un objeto pálido, curvo y medio raro debajo de la cama. Con la luz tan baja, los dos se asustaron pensando que era algo horrible y orgánico, como un parásito o un animal muerto en descomposición. Nadie quería ni tocarlo.
La realidad: El papá agarró una escoba para jalarlo hacia la luz y revisarlo bien. En ese momento, el misterio se acabó: era una simple cáscara de pistache vieja y llena de polvo.
La risa: Al final, los dos se botaron de la risa por cómo la mente y la mala iluminación les jugaron chueco, convirtiendo un pedazo de basura en una película de terror.