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La ruda es una planta tradicionalmente asociada a la protección y la salud desde la antigüedad. En la Roma antigua se utilizaba con fines medicinales y contra el mal de ojo, mientras que en Grecia era conocida por aliviar dolores y ayudar frente a epidemias.
Según la tradición, la ruda macho, de hojas grandes, se coloca a la izquierda de la puerta de entrada, y la ruda hembra, con pequeñas flores amarillas, a la derecha, para alejar las malas energías. También se acostumbra colocar una ramita con cinta roja en el marco de la puerta como símbolo protector.
Además de su valor simbólico, la ruda se usa en la medicina popular. Sus hojas se emplean para ayudar a la cicatrización y para preparar infusiones, aunque su consumo no es recomendable para niños ni mujeres embarazadas. La planta es fácil de conseguir y cultivar, y su té se prepara dejando reposar hojas de ruda en agua caliente durante unos minutos.