El actor Kurt Russell pasó por una experiencia súper ruda tras contraer fascitis necrotizante, una infección canija y muy rara que destruye el tejido blando a una velocidad alarmante. Al principio, los síntomas eran tan leves que se camuflaron por completo, lo que casi le cuesta la vida.
Los puntos clave de su historia son:
Un peligro silencioso: Al ser un hombre sano y activo, las primeras señales lo confundieron machine. La libretó por un pelo de rana calva gracias a un diagnóstico rapidísimo y a una atención médica súper agresiva.
Una gran lección: Esta sacudida nos recuerda lo frágil que es la salud ante enfermedades tan traicioneras.
La libró con todo: Su recuperación es puro sinónimo de resiliencia humana. Nos deja claro que ponerse las pilas a tiempo y la intervención médica inmediata hacen toda la diferencia entre contarla o que pase una tragedia.