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Que un sapo aparezca en tu casa puede resultar sorprendente, pero desde un punto de vista científico, hay varias razones naturales para ello. Los sapos suelen buscar ambientes húmedos y protegidos, especialmente durante temporadas de lluvia o calor intenso. Las casas pueden ofrecerles refugio temporal, acceso a insectos para alimentarse y zonas oscuras y frescas donde esconderse.
Además, su presencia puede indicar que en los alrededores hay un ecosistema saludable: los sapos ayudan a controlar plagas de insectos y son bioindicadores de calidad ambiental, ya que son sensibles a contaminantes y cambios en el hábitat. Por lo tanto, un sapo dentro de casa no es un fenómeno sobrenatural, sino un reflejo de su comportamiento natural y de la cercanía de zonas húmedas o jardines.
Para prevenir su entrada, los expertos recomiendan sellar grietas, mantener puertas y ventanas cerradas y reducir el exceso de humedad en sótanos o patios. Así, tanto los sapos como los humanos pueden convivir sin problemas.