
—¡No hables así de ella! Bella es mucho mejor que tú. Ella es elegante, amable, bonita. Tú siempre hueles a medicina y comida.
Lo miré.
Quise recordar al niño que una vez se dormía en mis brazos.
No apareció.
Solo vi a un joven cruel, criado con mi sacrificio y alimentado con el desprecio de su padre.
—Ethan —dije con calma—, recoge tus cosas.
Parpadeó.
—¿Qué?
—Tú y tu padre se van de esta casa.
Daniel soltó una carcajada.
—No puedes echarnos.
—Sí puedo. La casa era de mis padres. Está a mi nombre. Tú no eres mi esposo legal. Y Ethan ya tiene edad suficiente para decidir con quién quiere vivir. Hace dos días dijo que quería irse con Bella. Perfecto. Que se vaya.
Ethan palideció.
—Mamá, no puedes hablar en serio.
—Nunca hablé más en serio.
Daniel golpeó la mesa.
—¿Qué hay de la compensación por demolición?
Ahí estaba.
No preguntó por mis padres.
No preguntó por su madre en el hospital.
No preguntó por lo que había escuchado.
Preguntó por el dinero.
—Ya firmé —dije—. Todo está a mi nombre.
La cara de Daniel se deformó.
—¡Esa casa también es mía! ¡Viví aquí!
—Viviste aquí como invitado. Nada más.
—¡Yo soy el padre de tu hijo!
—Y yo fui la criada de tu familia durante quince años. Ninguna de las dos cosas te da derecho a robarme.
Ethan empezó a temblar.
—¿Entonces no vas a darme dinero?
—No.
—¿Ni para estudiar?
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—He pagado tu escuela hasta hoy. Desde ahora, habla con tu padre. O con tu tía Bella.
Sus ojos se llenaron de odio.
—¡Te vas a arrepentir! Cuando seas vieja, nadie te cuidará.
Lo miré largo rato.
—Ya era vieja para ti ayer. Ya era repugnante para tu padre. Ya era una carga para todos. La diferencia es que ahora también seré libre.
Daniel intentó acercarse.
—Laura, por favor. No hagas esto. Bella no sabe nada del dinero. Yo solo… cometí errores.
—No cometiste errores. Construiste una vida entera sobre una mentira.
—Podemos casarnos legalmente ahora.
Me reí.
Una risa breve, amarga.
—¿Después de vender la tumba de mis padres?
Daniel bajó la mirada.
—Necesitaba dinero.
—No. Querías impresionar a otra mujer.
Saqué de una carpeta varias copias: el contrato de venta de la tumba, los mensajes que Ethan me había enviado pidiendo el supuesto dinero del campamento, la constancia del registro civil, las grabaciones de la videollamada que había alcanzado a guardar, los documentos de demolición.
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