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En China se dio a conocer hace algunos años un caso que generó preocupación entre los consumidores. Las autoridades descubrieron que un grupo de personas vendía carne de origen no autorizado, principalmente de roedores y otros animales pequeños, haciéndola pasar por carne común como cordero o res.
Según los reportes, la carne era tratada para modificar su apariencia y olor antes de llegar a mercados y restaurantes locales. Tras la investigación, se realizaron detenciones, se retiraron grandes cantidades de producto del mercado y se reforzaron los controles sanitarios.
El caso sirvió como un llamado de atención sobre la importancia de la supervisión alimentaria y la necesidad de que los consumidores compren alimentos en lugares confiables y regulados.