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Diversos especialistas en relaciones de pareja coinciden en que, en la mayoría de los casos, un hombre infiel no abandona a su esposa, aun cuando mantenga una relación paralela durante mucho tiempo. La razón principal no suele ser el amor, sino la estabilidad que representa el matrimonio.
Psicólogos explican que muchos hombres separan lo emocional de lo circunstancial. La esposa simboliza la familia, la rutina, la seguridad económica y social, mientras que la amante suele ocupar un espacio de escape, emoción o validación personal, pero sin el peso de las responsabilidades.
Además, el miedo a perder su imagen, afectar a los hijos, enfrentar un divorcio costoso o cambiar su estilo de vida hace que muchos prefieran mantener una doble vida antes que tomar una decisión definitiva.
Los expertos señalan que, aunque existan excepciones, la infidelidad no siempre implica intención de separación, sino una señal de conflictos no resueltos, insatisfacción personal o falta de comunicación en la pareja.
Por ello, recomiendan no normalizar estas conductas y buscar diálogo, apoyo profesional o decisiones claras que eviten prolongar el daño emocional a todas las personas involucradas.