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Con la edad es común que aparezcan pequeños puntos rojos en la piel, similares a ampollitas de sangre. Aunque suelen surgir a partir de los 40 años, también pueden presentarse en personas jóvenes. Su nombre médico es angiomas capilares adquiridos y no representan un problema grave de salud.
La dermatóloga María Rosa Martí explica que se forman cuando pequeños capilares se dilatan y ya no regresan a su estado original. Aunque su causa exacta no se conoce, la edad es el factor más determinante y podrían influir factores genéticos o la exposición al sol.
Estos angiomas pueden eliminarse por razones estéticas, principalmente con tratamientos láser, aunque pueden volver a aparecer con el tiempo. Los especialistas recomiendan consultar al dermatólogo ante cualquier cambio en la piel.