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Cuando un gato se acerca a tu rostro mientras duermes no es algo místico ni peligroso. Expertos explican que lo hace porque busca calor, se siente seguro contigo y quiere mantenerse cerca de alguien en quien confía.
Además, el ritmo de tu respiración lo tranquiliza y su instinto lo lleva a permanecer cerca mientras descansas. Es una conducta normal que refleja afecto y vínculo con su dueño.
Si resulta incómodo, basta con colocarle una cama cálida cerca de ti.