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Aunque parecen inofensivas, las garrapatas representan un riesgo serio para la salud de personas y animales. Estos parásitos se alimentan de sangre y pueden transmitir enfermedades graves como la enfermedad de Lyme, la fiebre maculosa, babesiosis o ehrlichiosis. Se encuentran con frecuencia en zonas verdes, húmedas y en el pelaje de mascotas, desde donde pueden pasar a los humanos.
La prevención es clave: revisar regularmente a perros y gatos, usar antiparasitarios, vestir ropa protectora en zonas de riesgo y aplicar repelentes. Si una garrapata se adhiere a la piel, debe retirarse con pinza fina, desinfectar la zona y vigilar síntomas. Actuar a tiempo puede evitar complicaciones médicas importantes.