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La aparición de vellos en las orejas es algo común, sobre todo a partir de los 30 o 40 años. Se debe principalmente a cambios hormonales, en especial a la acción de la testosterona, además de la genética y el envejecimiento natural. Algunos folículos se vuelven más sensibles con el tiempo y empiezan a producir vellos más gruesos y visibles.
Es más frecuente en hombres y, en la mayoría de los casos, no indica un problema de salud. Aunque existen estudios que analizan posibles vínculos con factores cardiovasculares, uno o dos vellos no son motivo de alarma.
Estos vellos cumplen una función protectora, pero si resultan molestos pueden recortarse sin problema. Rasurarlos no hace que crezcan más fuertes, aunque arrancarlos con pinza no se recomienda por riesgo de irritación.
En resumen, los vellos en las orejas son una señal normal de los cambios del cuerpo con la edad y no deberían generar preocupación excesiva.