
Consiste en mirar alrededor y reconocer cuándo alguien necesita una mano.
Porque hay ocasiones en las que un gesto aparentemente pequeño termina convirtiéndose en un recuerdo imborrable para dos personas al mismo tiempo.
La niña seguramente nunca imaginó que alguien cubriría el dinero que le faltaba.
Y yo jamás imaginé que una compra cualquiera terminaría recordándome algo tan valioso.
Desde entonces procuro no olvidar aquella escena.
Porque la vida ofrece oportunidades inesperadas para hacer el bien, incluso en los lugares más comunes.
Y, a veces, basta un instante de atención para convertir un día completamente normal en una historia que permanece en la memoria durante muchos años.