
PARTE 2…
—Karl escribió esto para ti. Pero antes de que pudiera dártela…
—¿Qué pasó? —pregunté, con lágrimas en los ojos.
—El día de la boda, Karl sabía que nuestros padres estarían ahí. Que harían algo. Por eso tomó pastillas para bajar su ritmo cardíaco. Para simular un ataque al corazón. Para que el paramédico…
—Espera —interrumpí—. ¿El paramédico?
Daniel asintió. —La paramédica que declaró que era un ataque al corazón… es nuestra prima. La que organizó todo. El “cadáver” que se llevaron… era un cuerpo que nuestros padres consiguieron. Alguien que murió en un accidente y no tenía familia. Lo vistieron con el traje de Karl. Lo identificaron con una identificación falsa.
—Entonces… ¿Karl está vivo? —pregunté, con el corazón latiendo desbocado.
Daniel negó con la cabeza lentamente. —Karl está muerto.
El mundo se detuvo. —¿Qué?
—Karl murió tres días después de la boda —dijo Daniel, con la voz quebrada—. Nuestros padres lo encontraron. Lo secuestraron. Lo torturaron para que les dijera dónde estabas tú. Karl no habló. Pero lo mataron.
Las lágrimas corrían por mi rostro. —¿Entonces por qué estás aquí? ¿Por qué te ves exactamente como él?
Daniel me miró con dolor. —Porque yo soy Karl.
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