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Conocida en su momento como «la asesina de media tonelada», Mayra Rosales llegó a pesar casi 500 kilos y a vivir postrada en una cama a causa de una severa depresión. En 2008 se declaró falsamente culpable de la muerte de su sobrino para proteger a su hermana, la verdadera responsable. Tras aclararse el caso y librarse de los cargos, Mayra decidió no darse por vencida: se sometió a 11 cirugías de la mano del Dr. Nowzaradan, cambió drásticamente sus hábitos y logró perder más de 350 kilos (800 libras), convirtiendo su historia en un símbolo de superación y esperanza para miles de personas.