
Coenzima Q10. Participa en la producción de energía celular. Que las estatinas la reduzcan no implica que todos necesiten suplementarla. Si aparecen dolores musculares o usas dosis altas, vale la pena hablarlo con tu médico. Y recuerda: no reemplaza a la estatina ni está demostrado que, por sí sola, evite un infarto.
Vitamina D. Importante para huesos, músculos y defensas. Si hay deficiencia, debe corregirse, pero tomarla «por las dudas» y en dosis altas no protege más el corazón y, en exceso, puede ser tóxica: sube el calcio en sangre y puede dañar los riñones. Lo ideal es medirla con un análisis y ajustar la dosis bajo supervisión médica.
Omega-3. Si lo compras, no te fijes solo en los miligramos de aceite de pescado: da vuelta el frasco y busca las cantidades de EPA y DHA, que son las que importan. Una cápsula de «1000 mg» puede contener mucho menos de eso. Para el día a día, lo mejor sigue siendo comer pescados grasos (salmón, atún, sardinas) dos o tres veces por semana.
Señales de alerta y qué hacer
Consulta con urgencia si aparece dolor o presión en el pecho, falta de aire, palpitaciones intensas, desmayos, debilidad repentina de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o visión borrosa súbita. Y en cualquier caso: lleva una lista actualizada de todo lo que tomas (incluidos los productos de venta libre) a cada consulta.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.