La presencia elevada de azúcar en la sangre envía alertas claras a través del cuerpo. Las principales señales son:
Visión borrosa: El exceso de glucosa altera el movimiento de los líquidos en los ojos, lo que puede inflamar el lente ocular e impedir que enfoques correctamente.
Hormigueo en manos o pies: Conocido como neuropatía, ocurre cuando los niveles altos de azúcar dañan los nervios de las extremidades, provocando adormecimiento o pinchazos.
Mucha hambre: Como las células no pueden procesar el azúcar para nutrirse, el cuerpo interpreta que le faltan nutrientes y activa la señal de hambre en el cerebro.
Orinar con bastante frecuencia: Es un mecanismo de defensa donde el organismo intenta eliminar el exceso de glucosa en la sangre a través de la orina.
Sed constante: Al perder líquidos para expulsar la glucosa, los tejidos se deshidratan. Esto crea un ciclo: entre más agua bebes para calmar la sed, más ganas tienes de orinar.
Cansancio y fatiga constante: El cuerpo se debilita porque es incapaz de transformar el azúcar en energía. También influyen la deshidratación y la falta de un buen descanso.
Cicatrización lenta: La diabetes afecta la circulación de la sangre, lo que dificulta y retrasa la curación de heridas o raspones.

Complicaciones si no se trata a tiempo
Ignorar la prediabetes aumenta drásticamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y sufrir problemas graves como:
Nefropatía diabética (daño en los riñones).
Hipertensión arterial.
Retinopatía diabética (daño en los ojos).
Pie diabético.