
La expresión de la señora Harper desapareció en cuanto notó que todos la estaban mirando.
Recogió rápidamente las toallas del suelo.
—Lo siento, señora Morgan. Me distraje.
Pero no sonaba distraída.
Sonaba asustada.
Vincent lo notó también.
—Harper.
Ella levantó la mirada.
—¿Sí, señor?
—¿Qué sabes sobre ese sistema de ventilación?
La mujer apretó los labios.
Durante años había trabajado en aquella casa.
Había visto médicos entrar y salir.
Había visto a Vincent gastar millones intentando salvar a sus hijos.
Y aun así, parecía que había algo que nunca se había atrevido a decir.
—No soy la persona indicada para hablar de eso.
Vincent dio un paso hacia ella.
—Te acabo de preguntar algo muy simple.
Silencio.
Finalmente Harper bajó la voz.
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